13/12/09

Sobre estaciones que huelen a hogar (V)






Nuevas generaciones bielorrusas (II)


Sobre héroes

Érase una ciudad donde las niñas eran felices


Érase una ciudad donde los niños eran felices

Un momento Lada


Vida de barrio (II)


Sobre playas artificiales

12/12/09

Sobre estaciones que huelen a hogar (IV)




Hacía tres semanas que no dormía un tren. No supe cuanto lo añoraba hasta que no vi desde el andén los colchones enrollados sobre las literas, los cristales empañados de los vagones… hasta que no olí a madera quemada… hasta que no sentí el calor de la calefacción sobre la piel… hasta que no me sentí, una vez más, como si llegara a casa.

6/12/09

Lugares propicios para el amor

Sobre puzles gigantes


Desde que pisé por primera vez el Este de Europa me he sentido fascinada por estos edificios, grises (casi siempre), uniformes, monstruosos (dicen algunos), de líneas puras. He pasado largas horas contemplándolos, paseando entre ellos , fotografiándolos, observando a la gente que vive allí. También viviendo en ellos, otras veces simplemente de visita. Se puede decir que después de más de dos años ya los conozco a fondo, por dentro y por fuera.


Cada vez que los miro y pienso cómo en tan poco tiempo sus decenas de piezas prefabricadas fueron ensambladas como un enorme puzle (cuyas heridas todavía nadie se ha molestado en ocultar) creando hogares para millones de habitantes de un país (ahora países) devastado, no puedo dejar de estremecerme y pensar que la belleza no siempre se debería de regir por criterios estéticos, sino también de utilidad.