
16/2/10
13/2/10
Cuando los malos sueños se hacen realidad
Por alguna razón inexplicable siempre me han puesto nerviosa las fronteras. Cada vez que cruzo una en un autobús imagino cómo el conductor arranca sin mí, dejándome en tierra de nadie. Hoy mi pesadilla se ha hecho realidad, no podía creer lo que mis ojos me estaban contando.
12/2/10
La clase de ruso: Grupo 2
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9/2/10
Punto y final
A medida que el amor se fue apagando, sus mensajes iban siendo progresivamente más y más cortos. Un día él recibió su último mail. Sólo contenía un punto y final. Nada más verlo supo que no se trababa de un error, tuvo claro que todo se había acabado para siempre.
7/2/10
Transbordos
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Dmitriy
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2/2/10
1/2/10
La ciudad de cartón
La ciudad de cartón es un lugar que no se puede señalar en ningún mapa, o más bien que se podría situar en cualquier parte. Podríamos dar vueltas y más vueltas a un globo terráqueo, colocar nuestro dedo en diversos puntos al azar y siempre acertaríamos, ya fuera sobre el mar o sobre la tierra.
La ciudad de cartón es ficticia y a la vez real. Es una ciudad que reside dentro de todas y cada una de las ciudades que alguna vez hemos visto.
En La ciudad de cartón el tiempo no existe. En algún momento impreciso se paró en un lugar indeterminado situado aproximadamente entre el pasado y el futuro, pero que a su vez en poco se asemeja al presente.
El espacio que ocupa La ciudad de cartón también es ambiguo. Nadie sabría decir si es grande o pequeña, si tiene millones de habitantes o sólo unos pocos cientos. Sus gobernantes se niegan a ofrecer estadísticas oficiales sin dar ningún tipo de explicación y todo el mundo lo acepta sin protestar. Ni tan solo existe un censo oficial porque ni siquiera sus propios habitantes son conscientes de que viven en ella.
En La ciudad de cartón los perros y los hombres se tratan de igual a igual porque son sus únicos habitantes.
En La ciudad de cartón no hay clases privilegiadas, nadie sabe lo que son los beneficios sociales, ni lo que significa la palabra prestigio. En La ciudad de cartón no hay ni ricos ni pobres, ni felices ni infelices. En La ciudad de cartón todos, sin ninguna excepción, sus habitantes son iguales.
En La ciudad de cartón ni los perros ladran ni los hombres hablan. Ninguno puede hacerlo porque todos y cada uno de sus habitantes persigue un objetivo que requiere su total concentración, un objetivo que es misterioso para todos los demás, un objetivo inconfesable y oscuro.
La ciudad de cartón es ficticia y a la vez real. Es una ciudad que reside dentro de todas y cada una de las ciudades que alguna vez hemos visto.
En La ciudad de cartón el tiempo no existe. En algún momento impreciso se paró en un lugar indeterminado situado aproximadamente entre el pasado y el futuro, pero que a su vez en poco se asemeja al presente.
El espacio que ocupa La ciudad de cartón también es ambiguo. Nadie sabría decir si es grande o pequeña, si tiene millones de habitantes o sólo unos pocos cientos. Sus gobernantes se niegan a ofrecer estadísticas oficiales sin dar ningún tipo de explicación y todo el mundo lo acepta sin protestar. Ni tan solo existe un censo oficial porque ni siquiera sus propios habitantes son conscientes de que viven en ella.
En La ciudad de cartón los perros y los hombres se tratan de igual a igual porque son sus únicos habitantes.
En La ciudad de cartón no hay clases privilegiadas, nadie sabe lo que son los beneficios sociales, ni lo que significa la palabra prestigio. En La ciudad de cartón no hay ni ricos ni pobres, ni felices ni infelices. En La ciudad de cartón todos, sin ninguna excepción, sus habitantes son iguales.
En La ciudad de cartón ni los perros ladran ni los hombres hablan. Ninguno puede hacerlo porque todos y cada uno de sus habitantes persigue un objetivo que requiere su total concentración, un objetivo que es misterioso para todos los demás, un objetivo inconfesable y oscuro.
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